Mariela en India

India Mi Alma

Relatos de mi nueva vida en el subcontinente

India mi alma

Hoy es el último día del año. Hoy decido hacer borrón y cuenta nueva e iniciar una nueva etapa de mi vida con un blog nuevo. Vivo en India ahora. La vida me catapultó a esta tierra hace un año aunque nunca anticipé terminar aquí. Todo se desencadenó de una manera orgánica, sin forzar nada. Estoy aprendiendo a fluir en mi vida con la corriente en vez de agotarme luchando contra lo que sucede.

Creo que ese es el arte inefable del yoga.

Dejar que lo viejo muera es un rito de iniciación. La reconstrucción total de Plutón para que lo nuevo suceda significa eliminar lo que no es necesario, dejar que la luz llegue al fondo corrupto y se lleve lo que hemos cargado como un río de lava.

La purificación, la desintoxicación, la limpieza psíquica rompe con nuestros mecanismos de defensa y nos dobla para aprender a viajar ligeros, en la austeridad de lo físico con bases profundas e invulnerables.

La vida se asegura de posicionarnos donde tenemos que estar.

Mi nuevo año 2020 inicia con la claridad de que es tiempo de liberar demonios y miedos y ser nosotros mismos focos de poder. El rito de iniciación no es sólo individual sino colectivo y cuestiona, desnuda y reconstruye lo nuevo deshaciéndose primero de lo podrido. La crisis de la terminación redistribuye nuestro poder personal y nos alinea hacia los horizontes que constituyen nuestro destino en esta vida.

El inicio de mi ruptura inicia en el año 2010. Atrapada en una cárcel de la cual yo misma tenía la llave, comienzo a asfixiarme en una rutina que asimila la muerte. El gran remedio llega poco a poco y se muestra en diversas prácticas espirituales, maestros y chamanes que aceleran la transformación. La cura del espíritu implica recuperar el instinto y la intuición, elementos claves en la vida de una mujer sana y cualquier ser humano despierto.

En la jaula de la cultura, en la prisión de lo conocido, surgen voces disidentes. En medio del sedentarismo de una sociedad que se desbarranca sumida en sueños de poder anacrónicos y sin sentido, esa misma que nos ha lavado el cerebro para que seamos hilos de una cadena represiva, a algunos nos toca poner el dedo en la llaga. Y para eso, la vida nos abre la llaga a un nivel íntimo, personal, casi cruel.

Cómo hablar de lo que no sabemos?

Cómo teorizar sobre la experiencia sin haberla vivido antes…

La represión de lo amoroso e intuitivo siempre terminará en tragedia. Pero esa tragedia puede usarse para crecer, para despertar, en vez de perpetuar lo inútil. El unicornio surge cuando el ser mítico comprende su poder, ese que se afirma en vez de amedrentar sus sueños.


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